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TEST: ¿NECESITO IR A TERAPIA PSICOLÓGICA?

A veces pasamos por alto algunos síntomas que nos señalan que estamos mal. Si crees que necesitas ayuda psicológica, probablemente así sea. Si tienes dudas, presta atención y responde a las siguientes preguntas para saber si necesitas ir al psicólogo:
 

¿Te sientes infeliz? ¿Has dejado de disfrutar de las cosas que solías hacer?

 

Cuando dejamos de disfrutar de las cosas, nos cuesta encontrar motivación o sentimos que nada nos produce satisfacción. La pérdida de interés o de disfrute por actividades que antes te gustaban puede ser uno de los síntomas de la depresión.

¿Te sientes abrumado/a, desamparado/a o desesperado/a?

 

Sentir que nos  abruma todo, no tener esperanza o tener la sensación de no poder afrontar lo que está ocurriendo puede aparecer cuando estamos atravesando un periodo de ansiedad, estrés o depresión.

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¿Te preocupas por cuestiones pasadas y malas experiencias?

 

Dar vueltas constantemente a experiencias pasadas en nuestra cabeza o preocuparnos por situaciones que ya han ocurrido puede generar mucho malestar. Los pensamientos recurrentes, la rumiación y la preocupación excesiva se relacionan con problemas de ansiedad o estrés.

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¿Las tareas diarias se te hacen cada vez más difíciles de manejar?

Si las actividades que antes podías realizar con normalidad empiezan a suponerte un esfuerzo excesivo o resultar difíciles de afrontar, puede ser una señal de que estamos experimentando demasiado estrés, ansiedad, tristeza o agotamiento emocional.

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¿Has notado cambios en tu patrón de sueño, apetito, velocidad de pensamiento o interés en la vida?

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Nuestro estado de ánimo y nuestra vida cotidiana se ve afectada por cambios en el sueño y el apetito, la falta de energía, las dificultades para concentrarse o la pérdida de interés por actividades reforzantes. Esto son indicadores de depresión y otros problemas emocionales.

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¿Tienes flashbacks y/o recuerdos dolorosos?
¿Te criticas por tu comportamiento o pensamientos?

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Algunas experiencias difíciles o traumáticas pueden seguir afectándonos incluso después de que hayan pasado. Los flashbacks, los recuerdos dolorosos o las imágenes intrusivas que aparecen de forma involuntaria pueden generar ansiedad, miedo o malestar. Cuando estos recuerdos interfieren en nuestra vida cotidiana y sentimos que estamos reviviendo lo ocurrido, estamos ante un posible TEPT (trastorno de estrés postraumático).

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Pensar que hacemos las cosas mal, juzgarnos continuamente, sentir que no somos suficientemente buenos o exigirnos demasiado es emocionalmente duro y afecta negativamente a tu autoestima. También está relacionado con la ansiedad y depresión  por medio de la inseguridad y dificultad para desarrollarse plenamente.

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¿Sientes las cosas con una intensidad emocional desmedida?

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Si la tristeza, la ansiedad, la ira o el miedo resultan tan intensas que nos cuesta entenderlas o regularlas, terminan afectando a nuestras relaciones y a nuestra vida cotidiana. Esta intensidad emocional suele darse ante procesos de ansiedad, depresión o en trastornos de personalidad.

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¿Sientes vergüenza, culpa, preocupación o pánico habitualmente en tu vida?

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Sentir preocupación de forma constante, experimentar miedo intenso o sufrir episodios de pánico puede relacionarse con diferentes problemas de ansiedad. Del mismo modo, la culpa y la vergüenza excesivas también  generan un importante malestar emocional y afectan a la forma en que nos relacionamos con nosotros mismos y con los demás.

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¿Tienes pensamientos obsesivos o acciones que debes hacer sí o sí aunque interrumpan tu actividad?

 

Determinadas obsesiones, comprobaciones o rituales pueden ocupar mucho tiempo o interfieren en nuestra vida cotidiana. Si sentimos que tenemos que realizar una conducta para reducir la ansiedad podemos estar ante el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC).​

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¿Estas infeliz con tus relaciones sociales?

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Los problemas en las relaciones sociales dentro y fuera del trabajo, la dificultad para hacer amistades o mantener vínculos y las dificultades para comunicarnos asertivamente con otras personas pueden generar soledad, inseguridad o malestar. Esto, a su vez, se relaciona en ocasiones con la ansiedad y depresión.

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¿Tu valor depende de la opinión de las personas a tu alrededor?
¿Tus relaciones con tus amistades, familia o pareja caen en un ciclo repetitivo?

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Cuando mi valoración personal depende demasiado de lo que otras personas piensen de mí, puede resultar difícil tomar decisiones y sentir seguridad en nuestras decisiones. Necesitar constantemente la aprobación de las demás puede estar relacionado con una baja autoestima o miedo al rechazo. ​También se liga a una vinculación afectiva ansiosa y procesos depresivos.

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Te encuentras repitiendo determinados patrones en tus relaciones de pareja, familiares o de amistad y los conflictos son recurrentes por vuestra vinculación emocional, los problemas de comunicación o la dificultad para establecer límites. Necesitas aprender a detectar estos patrones y cambiarlos por otros más saludables.

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¿Usas alimentos, alcohol u otras drogas para sentirte mejor?
¿Tienes problemas con la comida- por atracones u obligación autoimpuesta de evitar comer?

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Utilizar la comida, el alcohol u otras sustancias para aliviar la ansiedad, la tristeza, el estrés o determinadas emociones puede convertirse en una forma de afrontar el malestar. Si bien parece que funciona en el momento, necesitar recurrir a estas conductas para encontrarnos mejor genera malestar ya que el problema de base no se está resolviendo.

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Los atracones, las restricciones alimentarias y la necesidad constante de controlar lo que comemos genera sufrimiento y afecta a nuestra vida cotidiana. La relación con la comida puede verse afectada por la ansiedad, las emociones o una preocupación excesiva por nuestro cuerpo, el peso y la alimentación.

¿Te cuesta controlar tu ira?

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La dificultad para controlar la ira puede provocar problemas en las relaciones de pareja, familiares o laborales. Cuando los enfados son muy intensos, aparecen con frecuencia o sentimos que reaccionamos de una forma que después lamentamos, aprender a gestionar la ira y regular nuestras emociones puede resultar útil.

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¿Dejas de hacer cosas porque te limita el pánico, la ansiedad o no alcanzar las altas expectativas?

 

El miedo al fracaso, el perfeccionismo, las altas expectativas y la necesidad de hacerlo todo perfectamente pueden terminar limitando nuestra vida y generar un nivel elevado de ansiedad. En ocasiones, a la larga, a raíz de esta ansiedad se puede caer en un trastorno depresivo como consecuencia por haber limitado excesivamente tus actividades.

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¿Te alejas de los demás o tienes miedo de confiar en otras personas?
¿Tu trabajo, vida social u ocio están sufriendo a consecuencia de tu situación actual?

 

Alejarse de otras personas, evitar situaciones sociales o tener dificultades para confiar puede estar relacionado con inseguridad, ansiedad social, miedo al rechazo o simplemente haber tenido experiencias negativas anteriores. El problema viene cuando el aislamiento empieza a limitar nuestras relaciones y nuestra vida cotidiana

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Cuando el malestar psicológico empieza a interferir de forma significativa en nuestra vida cotidiana, puede ser una señal de que necesitamos prestar atención a lo que nos está ocurriendo. La ansiedad, la depresión, el estrés y otros problemas emocionales pueden terminar afectando al trabajo, las relaciones sociales, la pareja o las actividades que hacemos en nuestro tiempo libre.

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¿Te han expresado familiares o amistades preocupación o te han sugerido que hables con alguien?

 

Puede ser que creas que estés bien pero la gente de tu alrededor comience a sugerirte que acudas a terapia psicológica. En ocasiones podemos pensar que estamos resolviendo los problemas y no es hasta que una persona cercana te guía hacia la terapia que te das cuenta de que tu método no funcionaba. 

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¿Has intentado resolver alguna de las dificultades anteriores por tu cuenta sin éxito?

Si has respondido a una o varias de las anteriores preguntas, la terapia de psicología puede ser la respuesta que necesites para ayudarte a cambiar ciertos aspectos de tu vida y mejorar tu salud.

En todos los periodos de nuestra vida somos capaces de adquirir experiencias y aprendizajes que cristalizan en una u otra dirección nuestro 'yo'. Eso quiere decir que las personas necesariamente desarrollan nuevas estrategias para relacionarse con sus semejantes, reaccionar ante las pérdidas o enfrentarse a situaciones novedosas quizás potencialmente dañinas o peligrosas para ellas. 

No obstante, no todos los hábitos o aprendizajes que tuvimos son útiles. En numerosas ocasiones estas "estrategias" resultan limitantes, emocionalmente dolorosas e interfieren seriamente con la vida de la persona. Si has respondido  a una o varias de las anteriores preguntas, sabes de lo que te hablo.

Es aquí donde aparece la terapia psicológica y el psicólogo... La terapia de base cognitivo-conductual consiste en enseñar y trabajar, junto con tu participación activa, una serie de técnicas y estrategias psicológicas para que afrontes ese problema emocional y lo manejes hasta eliminarlo.

Estas técnicas y estrategias psicológicas, diferentes según el trastorno o las dificultades que tengas, tienen todas una sólida base empírica y han sido científicamente validadas como efectivas. No olvidemos que la psicología es ciencia. Así que, en lugar de suponer que funciona, constatamos y afirmamos que esta comprobado que funciona.

 

 

DECIDIDO, ¡QUIERO IR AL PSICÓLOGO!
 

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