¿Tengo un problema con la ira?
- GUSTAVO TORRES FERNÁNDEZ

- hace 1 día
- 4 min de lectura
Hay situaciones que nos molestan, personas que hacen cosas que no nos gustan y momentos en los que sentimos que hemos llegado a nuestro límite. Sentir ira es normal. El problema aparece cuando sentimos que no podemos controlar la ira, cuando nos enfadamos con demasiada frecuencia o cuando nuestras reacciones terminan provocando problemas con las personas que tenemos alrededor.
“¿Tengo un problema con la ira?”
“¿Por qué me enfado tanto?”
“¿Por qué salto por cualquier cosa?”
“¿Por qué no puedo controlar mi enfado?”
¿Cuándo la ira se convierte en un problema?
La ira no es necesariamente algo negativo. En determinadas situaciones puede ayudarnos a detectar que algo no nos gusta, defender nuestros límites o reaccionar ante una situación injusta. El problema aparece cuando la intensidad de nuestra reacción no parece corresponderse con lo que ha ocurrido.
Por ejemplo, una pequeña discusión puede terminar en un enfado enorme y un comentario puede hacernos reaccionar de una manera que después lamentamos. En el momento gritamos, insultamos o perdemos completamente el control.

¿Por qué me enfado por todo?
La ira no depende únicamente de lo que ocurre. También depende de cómo interpretamos lo que está ocurriendo, de lo que esperamos de los demás, de nuestra capacidad para tolerar la frustración y de cómo hemos aprendido a gestionar nuestras emociones.
¿Por qué no puedo controlar mi ira?
Cuando estamos muy enfadados, nuestro nivel de activación aumenta. Podemos sentir tensión, aceleración, calor, ganas de discutir o una necesidad inmediata de hacer algo. En ese momento resulta mucho más difícil detenernos y pensar tranquilamente.
Por eso muchas personas dicen:
“Cuando me enfado no soy yo.”
“En ese momento no puedo controlarme.”
“Después me arrepiento de lo que he dicho.”
El problema no suele estar únicamente en el momento de la explosión. También puede estar en todo lo que ocurre antes.
Si aprendemos a detectar las primeras señales del enfado, podemos permitirnos intervenir antes de llegar al punto en el que sentimos que hemos perdido el control.
Los problemas de ira pueden afectar a nuestras relaciones
Una de las consecuencias más frecuentes de los problemas para controlar la ira son las dificultades en las relaciones personales. Cuando discutimos constantemente o reaccionamos de manera excesivamente intensa, las personas que tenemos alrededor pueden empezar a evitar determinados temas o incluso evitar estar con nosotros.
Esto puede generar un círculo difícil de romper:
Nos sentimos incomprendidos --> Nos enfadamos --> Reaccionamos de forma intensa --> La otra persona se distancia --> Interpretamos ese distanciamiento como una falta de comprensión o de respeto --> y volvemos a enfadarnos --> Reaccionamos de forma intensa --> La otra persona se distancia --> Interpretamos ese distanciamiento como una falta de comprensión o de respeto --> ((y vuelta a empezar: Nos sentimos incomprendidos --> Nos enfadamos -->))
Trabajar la ira no significa simplemente aprender a “no enfadarse”. Significa comprender qué está ocurriendo en nuestras relaciones y qué papel está teniendo nuestra forma de reaccionar.
¿La ira siempre se manifiesta gritando?
No. A veces pensamos que tener problemas de ira significa necesariamente gritar, insultar o romper cosas pero la ira también puede aparecer de otras formas: Podemos estar constantemente irritados, responder de manera brusca, sentirnos molestos por pequeños detalles, guardar resentimiento durante mucho tiempo, utilizar el silencio para castigar a otra persona...

¿Qué hay detrás de los problemas de ira?
No existe una única causa para los problemas de ira. En algunas personas puede estar relacionada con dificultades para gestionar las emociones; en otras, puede aparecer asociada a estrés, ansiedad, frustración, problemas de pareja, dificultades laborales o situaciones personales que llevan tiempo generando malestar.
También podemos haber aprendido determinadas formas de reaccionar observando cómo se relacionaban las personas de nuestro entorno. ¿Y si aprendimos a relacionarnos por medio de la ira porque era "la forma" en que se relacionaban en la familia?
¿Se puede aprender a controlar la ira?
Sí. Controlar la ira no significa dejar de sentirla. Tampoco significa convertirnos en personas que nunca se enfadan.
El objetivo es aprender a reconocer el enfado antes de que alcance una intensidad que nos resulte difícil de manejar y encontrar formas diferentes de responder.
En terapia psicológica podemos trabajar la identificación de las emociones, la tolerancia a la frustración, los pensamientos que aparecen durante el enfado y las formas de comunicación que utilizamos con otras personas.
También podemos aprender a establecer límites sin necesidad de reaccionar mediante la agresividad, porque expresar de manera asertiva que algo nos molesta no es lo mismo que explotar.
¿Cuándo debería acudir a un psicólogo por problemas de ira?
Sería recomendable cuando sentimos que nuestros enfados son demasiado frecuentes o intensos, cuando nos arrepentimos habitualmente de lo que hacemos o decimos durante una discusión o cuando la ira está provocando problemas en nuestras relaciones.
También sería recomendable cuando las personas que tenemos alrededor nos dicen que estamos cambiando, que reaccionamos de manera exagerada o que tienen miedo de cómo podemos responder.
¿Tienes problemas para controlar la ira?
Si últimamente te preguntas “¿por qué me enfado tanto?” o tienes la sensación de que cualquier cosa puede hacerte perder los nervios, quizá sea el momento de prestar atención a lo que está ocurriendo. Si estás buscando un psicólogo en Valencia u online para trabajar problemas de ira, la terapia psicológica puede ayudarte a comprender lo que ocurre y a desarrollar otras formas de afrontar las situaciones que actualmente te hacen perder el control.




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