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Artículos de lectura rápida donde explicamos de manera clara y sencilla distintos temas clave de la psicología para que puedas entenderlos fácilmente.
 

Información basada en investigaciones científicas sobre la efectividad de la terapia psicológica para tratar diversos trastornos emocionales y psicológicos.

Artículos sobre cómo la psicoterapia puede ayudarte a comprender mejor nuestras emociones, pensamientos y comportamientos y mejorar tu vida.

 

Consejos sobre cómo manejar la ansiedad y el estrés. Estrategias y técnicas para lidiar con el estrés y reducir los niveles de ansiedad para recuperar tu calidad de vida.

Recomendaciones sobre qué hacer cuando tenemos o conocemos a alguien que tiene depresión. Pautas claras sobre cómo abordar la depresión, cómo apoyar a alguien que atraviesa por ello, y qué acciones tomar para mejorar la salud mental propia o ajena.

Técnicas para mejorar tu capacidad para interactuar con los demás de manera segura y asertiva. Artículos sobre habilidades sociales, la capacidad de comunicar necesidades y límites sanos y estrategias para responder con firmeza y confianza en distintas situaciones sociales. 
 

  • GUSTAVO TORRES FERNÁNDEZ
  • 4 min de lectura

Actualizado: 14 ago

Hay situaciones que nos molestan, personas que hacen cosas que no nos gustan y momentos en los que sentimos que hemos llegado a nuestro límite. Sentir ira es normal. El problema aparece cuando sentimos que no podemos controlar la ira, cuando nos enfadamos con demasiada frecuencia o cuando nuestras reacciones terminan provocando problemas con las personas que tenemos alrededor.


“¿Tengo un problema con la ira?”

“¿Por qué me enfado tanto?”

“¿Por qué salto por cualquier cosa?”

“¿Por qué no puedo controlar mi enfado?”


¿Cuándo la ira se convierte en un problema?

La ira no es necesariamente algo negativo. En determinadas situaciones puede ayudarnos a detectar que algo no nos gusta, defender nuestros límites o reaccionar ante una situación injusta. El problema aparece cuando la intensidad de nuestra reacción no parece corresponderse con lo que ha ocurrido.


Por ejemplo, una pequeña discusión puede terminar en un enfado enorme y un comentario puede hacernos reaccionar de una manera que después lamentamos. En el momento gritamos, insultamos o perdemos completamente el control.


manejo ira gestión rabia

¿Por qué me enfado por todo?


La ira no depende únicamente de lo que ocurre. También depende de cómo interpretamos lo que está ocurriendo, de lo que esperamos de los demás, de nuestra capacidad para tolerar la frustración y de cómo hemos aprendido a gestionar nuestras emociones.


¿Por qué no puedo controlar mi ira?

Cuando estamos muy enfadados, nuestro nivel de activación aumenta. Podemos sentir tensión, aceleración, calor, ganas de discutir o una necesidad inmediata de hacer algo. En ese momento resulta mucho más difícil detenernos y pensar tranquilamente.


Por eso muchas personas dicen:

“Cuando me enfado no soy yo.”

“En ese momento no puedo controlarme.”

“Después me arrepiento de lo que he dicho.”


El problema no suele estar únicamente en el momento de la explosión. También puede estar en todo lo que ocurre antes.

Si aprendemos a detectar las primeras señales del enfado, podemos permitirnos intervenir antes de llegar al punto en el que sentimos que hemos perdido el control.


Los problemas de ira pueden afectar a nuestras relaciones

Una de las consecuencias más frecuentes de los problemas para controlar la ira son las dificultades en las relaciones personales. Cuando discutimos constantemente o reaccionamos de manera excesivamente intensa, las personas que tenemos alrededor pueden empezar a evitar determinados temas o incluso evitar estar con nosotros.


Esto puede generar un círculo difícil de romper:

Nos sentimos incomprendidos --> Nos enfadamos --> Reaccionamos de forma intensa --> La otra persona se distancia --> Interpretamos ese distanciamiento como una falta de comprensión o de respeto --> y volvemos a enfadarnos --> Reaccionamos de forma intensa --> La otra persona se distancia --> Interpretamos ese distanciamiento como una falta de comprensión o de respeto --> ((y vuelta a empezar: Nos sentimos incomprendidos --> Nos enfadamos -->))


Trabajar la ira no significa simplemente aprender a “no enfadarse”. Significa comprender qué está ocurriendo en nuestras relaciones y qué papel está teniendo nuestra forma de reaccionar.


¿La ira siempre se manifiesta gritando?

No. A veces pensamos que tener problemas de ira significa necesariamente gritar, insultar o romper cosas pero la ira también puede aparecer de otras formas: Podemos estar constantemente irritados, responder de manera brusca, sentirnos molestos por pequeños detalles, guardar resentimiento durante mucho tiempo, utilizar el silencio para castigar a otra persona...


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¿Qué hay detrás de los problemas de ira?

No existe una única causa para los problemas de ira. En algunas personas puede estar relacionada con dificultades para gestionar las emociones; en otras, puede aparecer asociada a estrés, ansiedad, frustración, problemas de pareja, dificultades laborales o situaciones personales que llevan tiempo generando malestar.


También podemos haber aprendido determinadas formas de reaccionar observando cómo se relacionaban las personas de nuestro entorno. ¿Y si aprendimos a relacionarnos por medio de la ira porque era "la forma" en que se relacionaban en la familia?


¿Se puede aprender a controlar la ira?

Sí. Controlar la ira no significa dejar de sentirla. Tampoco significa convertirnos en personas que nunca se enfadan.

El objetivo es aprender a reconocer el enfado antes de que alcance una intensidad que nos resulte difícil de manejar y encontrar formas diferentes de responder.


En terapia psicológica podemos trabajar la identificación de las emociones, la tolerancia a la frustración, los pensamientos que aparecen durante el enfado y las formas de comunicación que utilizamos con otras personas.

También podemos aprender a establecer límites sin necesidad de reaccionar mediante la agresividad, porque expresar de manera asertiva que algo nos molesta no es lo mismo que explotar.


¿Cuándo debería acudir a un psicólogo por problemas de ira?

Sería recomendable cuando sentimos que nuestros enfados son demasiado frecuentes o intensos, cuando nos arrepentimos habitualmente de lo que hacemos o decimos durante una discusión o cuando la ira está provocando problemas en nuestras relaciones.

También sería recomendable cuando las personas que tenemos alrededor nos dicen que estamos cambiando, que reaccionamos de manera exagerada o que tienen miedo de cómo podemos responder.


¿Tienes problemas para controlar la ira?

Si últimamente te preguntas “¿por qué me enfado tanto?” o tienes la sensación de que cualquier cosa puede hacerte perder los nervios, quizá sea el momento de prestar atención a lo que está ocurriendo. Si estás buscando un psicólogo en Valencia u online para trabajar problemas de ira, la terapia psicológica puede ayudarte a comprender lo que ocurre y a desarrollar otras formas de afrontar las situaciones que actualmente te hacen perder el control.



Actualizado: 14 ago

Una de las propuestas que encontramos en consulta de psicología es la de aquellas personas que sienten que relacionarse con los demás les cuesta mucho. Quieren conocer gente, tener amistades, hablar con otras personas o incluso establecer una relación de pareja, pero algo les frena.


“¿Por qué tengo miedo a relacionarme con otras personas?”

“¿Por qué me pongo nervioso/a cuando tengo que hablar con alguien?”

“¿Por qué prefiero quedarme en casa antes que ir a una reunión?”

“¿Por qué me cuesta tanto conocer gente nueva?”


¿Por qué me cuesta relacionarme con otras personas?

Relacionarnos con otras personas implica exponernos. Cuando hablamos con alguien, cuando conocemos a una persona nueva o cuando entramos en un grupo tenemos que aceptar que no sabemos exactamente qué va a ocurrir. No sabemos qué pensará la otra persona de nosotros, si le caeremos bien, si diremos algo inapropiado o si nos rechazará.


Para algunas personas esta incertidumbre es fácil de tolerar. Para otras genera una ansiedad muy elevada en forma de miedo a hacer el ridículo, el miedo a ser juzgado/a, la preocupación por no saber qué decir o la sensación de que los demás están pendientes de ti.


En estos casos es frecuente que la persona empiece a evitar determinadas situaciones sociales y aquí aparece uno de los problemas principales. Cuanto más evitamos relacionarnos con otras personas porque tenemos miedo, menos oportunidades tenemos de comprobar que aquello que estamos anticipando probablemente no ocurra.


ansiedad social psicólogo

¿Es timidez o ansiedad social?

Ser tímido/a no significa necesariamente tener un problema psicológico. Hay personas que necesitan más tiempo para sentirse cómodas con desconocidos, que disfrutan más de grupos pequeños o que prefieren observar antes de participar en una conversación. El problema aparece cuando este miedo empieza a limitar nuestra vida.


Si quieres conocer gente pero no lo haces porque tienes miedo, si quieres acudir a una reunión pero terminas buscando una excusa para no ir, si te gustaría iniciar una conversación pero pasas mucho tiempo pensando qué decir, si tienes miedo de hablar en público o si después de una conversación te quedas pensando durante horas en lo que has dicho y en lo que la otra persona habrá pensado de ti NO es timidez.


¿Por qué tengo miedo de que los demás me juzguen?


“Seguro que se han dado cuenta de que estoy nervioso/a.”

“Van a pensar que soy raro/a.”

“Seguro que no les caigo bien.”


Una de las causas más frecuentes del miedo a relacionarnos con otras personas es la preocupación por la opinión de los demás. Este tipo de pensamientos pueden hacer que estemos demasiado pendientes de nuestras conductas y muy poco de la conversación que estábamos teniendo con las otras personas.


Si en lugar de estar nuestra cabeza centrada en la conversación, estamos pendientes de cómo hablamos, de nuestra postura, de nuestra cara, de si estamos diciendo algo interesante o de si las demás están notando nuestro nerviosismo, relacionarse se convierte en una tarea que requiere mucho esfuerzo.


Además, no sólo requiere esfuerzo sino que es posible que nos perdamos el hilo de la conversación y caigamos en esa profecía autocumplida de "pensarán que soy raro" o "notan que estoy nerviosa". ¿Cómo no van a pensarlo si todo el trabajo que tiene tu mente analizando no permite que fluyas en la conversación?


El miedo a relacionarse puede hacer que nos aislemos

Cuando una situación nos genera ansiedad, evitarla produce alivio. Esto en psicología se llama refuerzo negativo y lo explico en el artículo de la curva de la ansiedad. Si tengo miedo de acudir a una reunión y finalmente no voy, en ese momento siento tranquilidad, si me da miedo conocer gente nueva y me quedo en casa, no tengo que enfrentarme a esa situación.


El problema es que este alivio dura poco. La próxima vez que aparezca una situación parecida volverá a aparecer el miedo y ,si continuamos evitando, cada vez tendremos menos oportunidades para aprender que somos capaces de afrontar esas situaciones.


aislada miedo personas

¿Por qué me cuesta hacer amigos?

Hacer amigos requiere relacionarnos con otras personas de forma relativamente frecuente.

Tenemos que iniciar conversaciones, proponer planes, aceptar invitaciones, mostrar nuestros intereses y permitir que los demás nos conozcan. Cuando existe miedo al rechazo o ansiedad social, todas estas situaciones pueden convertirse en una fuente de preocupación.


A veces no es que no queramos tener amigos, pero tenemos miedo de acercarnos a los demás y sentirnos juzgados.

Esta contradicción puede resultar especialmente frustrante porque puedes sentirte sola y, al mismo tiempo, evitar aquellas situaciones que podrían permitirte establecer nuevas relaciones.


¿Por qué tengo miedo a relacionarme con otras personas si antes no me ocurría?

El miedo a relacionarte con otras personas puede aparecer después de una etapa de aislamiento, una experiencia negativa, problemas de autoestima, una ruptura, una situación de rechazo o un periodo en el que nuestras relaciones sociales han cambiado. Diríamos que la aparición de ese miedo puede ser normal. Lo que podemos también afirmar es que dejarse llevar por él no trae buenas consecuencias.


ansiedad miedo hablar público

¿Cómo puede ayudar un psicólogo?

Cuando el miedo a relacionarnos con otras personas empieza a limitar nuestra vida, acudir a un psicólogo puede ayudarnos a entender qué está ocurriendo y a trabajar sobre las dificultades que mantienen el problema. En terapia psicológica podemos trabajar aspectos como la ansiedad social, el miedo al rechazo, la autoestima, la inseguridad, las dificultades para relacionarnos y las conductas de evitación.


El objetivo terapéutico no es convertirnos en personas extremadamente sociables ni obligarnos a disfrutar de situaciones que no nos gustan. El objetivo es que podamos decidir libremente cómo queremos relacionarnos con los demás sin que el miedo sea quien tome las decisiones por nosotros.


Si estás buscando un psicólogo en Valencia porque tienes dificultades para relacionarte con otras personas, podemos trabajar estas dificultades en terapia psicológica presencial- aunque también existe la posibilidad de realizar terapia psicológica online, mediante videollamada, si esta modalidad se adapta mejor a tus circunstancias.



  • GUSTAVO TORRES FERNÁNDEZ
  • 3 min de lectura

Actualizado: 18 ago

“La asertividad tiene múltiples beneficios y no puedes salir nunca perjudicado/a.

“Cuando manejas las cosas con asertividad, sales siempre ganando.”

“Ser asertivo/a es lo mejor.”


Estas son frases que resuenan en nuestra cabeza cuando estamos frente a alguien que pretende que adquiramos una comunicación asertiva o que pretende venderte los beneficios de la asertividad como si únicamente fuera posible vivir en tranquilidad por medio de una comunicación asertiva. ¡Que no te vendan la moto!


¿Qué es la asertividad?


Es cierto, la comunicación desde un prisma o enfoque asertivo da lugar una manifestación de ideas, deseos, opiniones, sentimientos o derechos de forma congruente, clara, directa, equilibrada, honesta y respetuosa. Por tanto, este estilo de comunicación suele ser generalmente útil y funcional para hacer valer nuestros derechos, manejar conflictos, solicitar cambios de conducta en otras personas y expresar sin ofender.


¿En qué se basa la asertividad?


Esto ocurre porque el poder de la comunicación asertiva se cimenta en 2 factores:


--> Una relación con la persona con la cual te comunicas desde una posición de autoconfianza, equilibrio, honestidad y respeto.

--> Una defensa de nuestros derechos asertivos que sentimos están siendo vulnerados.



Pero entonces, ¿a qué me refiero con que nos vendan la moto? Destaco, de lo anteriormente expuesto, las palabras “suele ser generalmente útil”. Y es que aquí está la diferencia entre el 100% de efectividad que puedan venderte con este modelo o técnica de comunicación y la realidad.


¿Se puede no ser asertivo/a?


Que te digan que únicamente existe la comunicación asertiva como forma de expresión sana y te induzcan a que sigas con los ojos cerrados un modelo de comunicación asertiva no sólo es irracional, sino que puede incluso ponerte en peligro (en lugar de salvarte).


Si bien entre los polos de pasividad y agresividad se encuentra el término medio (y saludable) de la asertividad, en ocasiones es preferible NO comunicarse de manera asertiva y optar por actuar de modo pasivo o agresivo.


Ejemplo: Situación: Caminando por la calle te cruzas con dos personas que cortan tu paso, sacan una navaja y te dicen que les des tu cartera y móvil.

amenaza asertividad comunicación

Modelo de comunicación asertiva: Le dices “Cuando me apuntas con una navaja y amenazas para que te dé mis posesiones, me siento angustiado. Entiendo que lo estés pasando mal y consideres que sea este tu único recurso para obtener ingresos fáciles, pero te pido que me dejes seguir mi camino con mis cosas…”


Consecuencia: Posiblemente te rajen o te digan que te calles y les des las cosas de una vez. No sólo pones en peligro tu integridad física, sino que además incrementas la tensión al pretender dialogar en lugar de obedecer.


Modelo de actuación pasiva: Cedes.

Consecuencia: Les entregas tus cosas y salvas tu integridad física.

Modelo de actuación agresiva: Te metes en una pelea a costa de tu integridad física para salvar tus pertenencias o sales corriendo con la esperanza de que no te persigan y tomen represalias.

Consecuencia: salvas (o no) tu integridad física y tus pertenencias.


Por tanto, aunque la comunicación asertiva tenga múltiples beneficios, que el aprendizaje de tus derechos asertivos y la expresión de estos de manera asertiva no te sume problemas. Recuerda que uno de los derechos asertivos es el de "tener derecho a no ser asertivo/a" y que eres tú quien decide cuándo es más sensato comunicarse de manera asertiva.



¿Quieres aprender a comunicarte asertivamente?



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