¿Qué es la depresión?
La depresión es un trastorno del estado de ánimo que implica un sentimiento profundo y persistente de tristeza y pérdida de interés que afecta a más de 300 millones de personas en todo el mundo.
¿Cuáles son los síntomas de depresión?
Además del sentimiento profundo y persistente de tristeza y pérdida de interés, otros signos o síntomas frecuentes de un estado depresivo son:
- sentimientos de desesperanza o pesimismo
- sentimientos de irritabilidad o frustración
- sentimientos de inutilidad e impotencia
- sentimientos de culpabilidad
- dificultad para concentrarse
- dificultad para dormir o alteraciones del sueño
- sensación de fatiga o disminución de energía
- ideación suicida (pensamientos) y conducta suicida (intentos autolíticos)
Respecto a la ideación suicida, la profunda sensación de tristeza y desesperanza ante la vida puede dar lugar a pensamientos suicidas como fantasía mediante la cual solucionar los problemas. Esto es así porque, al verse atrapada en la depresión y sin esperanza de mejora, la persona no ve otra salida.
Si tú estás pasando por esto, no tienes por qué afrontarlo en soledad: puedes llamar al 024, la línea de atención a la conducta suicida (gratuita y disponible las 24 horas), o ponerte en contacto conmigo.
Por cierto, muchas veces hemos oído que hablar del suicidio con alguien es peligroso, porque podríamos darle ideas que no había tenido e incitarlo al suicidio. Si crees que es cierto, échale un vistazo a ¿Hablar de suicidio lleva a cometerlo?
¿Por qué se tiene depresión?
Los estudios más recientes ponen su foco de interés, más allá de las explicaciones puramente biológicas, en los factores sociales, económicos y culturales de la persona.
Es decir, el origen o causa de la depresión está relacionado con el contexto en el que la persona se encuentra (dónde está), la experiencia vivida (cómo ha sido su vida) y la interacción que mantiene con ese entorno (qué hace y qué ha dejado de hacer últimamente).
¿Qué tipos de depresión hay?
Son tres los tipos de depresión más conocidos:
- Depresión mayor: interfiere gravemente con la capacidad para trabajar, dormir, estudiar y comer.
- Distimia o trastorno depresivo persistente: es una versión menos grave que la anterior, pero más sostenida en el tiempo.
- Depresión en el marco del trastorno bipolar: es el polo opuesto al estado de manía (por eso a este trastorno también se le llama “maníaco-depresivo”).
Otras formas de depresión como la perinatal o la afectivo-estacional, anteriormente ligadas en exclusiva a factores biológicos, son menos conocidas, pero también están relacionadas con el contexto y los factores sociales, económicos y culturales de la persona.
¿Se puede curar la depresión de manera natural?
Si por “manera natural” nos referimos a no hacer nada o tomar suplementos vitamínicos, no. Para salir de una depresión hace falta trabajar aspectos psicológicos y emocionales de la persona.
Si quieres ayudar a una persona con depresión y no sabes cómo, te sugiero que leas el artículo “¿Cómo puedo ayudar a una persona con depresión?” para no caer en errores que dañen más a la persona a la que pretendes ayudar.
¿Cuál es el mejor tratamiento contra la depresión?
Si bien es cierto que algunos psicofármacos son útiles en algunas circunstancias, de todos los tratamientos existentes, los que incluyen terapia psicológica son los más efectivos contra la depresión. Además, dentro del amplio espectro de terapias psicológicas, la terapia cognitivo-conductual es la que mayor evidencia científica ha obtenido como tratamiento para la depresión.
Por tanto, en caso de ser necesaria la medicación para depresión (siempre pautada por un médico), lo ideal es que vaya como apoyo a una terapia psicológica y que no sea el único tratamiento; de considerarse innecesaria, la terapia psicológica puede ser suficiente para tratar la depresión.
¿Cómo trabajar en terapia de psicología con una depresión?
En terapia, el propósito será, por una parte, trabajar los pensamientos que están alimentando la depresión y, por otra, incrementar las conductas que hagan probable el contacto con las contingencias ambientales reforzantes (es decir, con lo que nos gratifica del entorno), lo que producirá, a su vez, cambios en los pensamientos, el humor y la calidad de vida.